lunes, 25 de febrero de 2013

No quiero temer al sol

No creo que tener todas las razones, más bien creo que son pocas las verdaderamente aprendidas y muchas las soluciones erradas. Hoy quiero hablar sobre una decisión que tuve que tomar hace ya poco tiempo y que se que de no haberla tomado podría haberme llevado a lugares inimaginables.
 Siendo adolescente y hoy, a mis 16 años, tengo expectativas, y no esta demás decir, que tengo centenar de sueños y cosas por cumplir. Pero también tengo en mi ser cosas que ordenar, sentimientos por entender, y otros por descubrir.
Ciertas veces me levanto de mi cama por la mañana preguntándome hacia donde podría llevarme ese cielo azul y ese sol brillante. Donde termina la Tierra y donde vuelve a comenzar. Ciertas veces temo, y otras tantas, desespero. Diciéndome a mi misma si esta bien ser quien soy, o si es mejor buscar ser lo que el mundo espera de mi. Si no sería mejor tirar todos esos sueños, esas expectativas y dedicarme a ser esa persona mediocre. Una persona a la mitad del camino, una que se tira sobre el lecho a descansar de un mundo que la dejo agobiada, pero que teme volverse a levantar.
  A veces me gusto, y otras disgusto de mi misma, de lo que hice y de lo que no, de lo que fui responsable y lo que no. Otras, me pregunto porque vine al mundo, y porque aún no me fui.
 Y la verdad es que todavía hay muchas cosas en mi vida que tengo que modificar, aprender y aceptar. Una misión que es para todos una obligación y que ansiosamente espero cumplir. La verdad es que necesito aprender a mirar las cosas de otra forma. La verdad es que amo este mundo y a su gente de un modo incondicional, que quiero hacer de mi una persona de la que Dios pueda sentirse orgulloso. La verdad es que ya no puedo quedarme esperando a que una bellota caiga del cielo.
Ciertamente se que no es nada de esto una deducción ingeniosa, ni una solución clara. Pero quiero que te permitas afrontar el mundo no ya con lagrimas y desdén, si no como quien dice, con una sonrisa. Que puedas ser constante y responsable con aquella expectativa que tenes hoy en tu vida. Que aunque tantos quieran hacerte dar por vencido, no lo hagas, no confíes tu pasión y tus ganas, más bien, hacelas germinar. Te invito a ser valiente y a no redimirte. A que te desligues del dolor y la fatiga. De viejos recuerdos y también así viejas angustias. Que puedas ser sincero y abrir tu corazón hacia aquellos que de una forma u otra te hirieron. Que no sea la vergüenza y el miedo tu piedra mala. Pues cuando te animes a dejar tu luz brillar, ya sin las condiciones del mundo, todo eso que hasta hoy creías perdido, va a comenzar a cambiar!

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