Quiero creer que aunque tantas veces me acobardo la soledad y deslizo hacia un rincón, hoy la echo fuera de mi vida, y me abrazó a lo único verdadero que tengo. Quiero creer que puedo amar incondicionalmente, sin necesidad de acusar y darme un papel de juez. Quiero creer que no hay en mi corazón rencor ni malos sentimientos.
No quiero mirar atrás, porque ya no deseo convertirme en una estatua de sal, viviendo de recuerdos ya inexistentes. No quiero que la gente siga creyendo que la vida se basa en tener relaciones sexuales y morirse. No quiero más adicciones ni personas intentando suicidarse. No quiero personas creyendo que para nada valen, no quiero gente que se subestime.
Quiero gente que pueda dar gracias al despertar, cuando una pequeña luz rose su rostro. Quiero gente que se desviva por poder dar una sonrisa a quien la necesite. Quiero gente que sea justa, y que no se preocupe por ser mejor que alguien, sino por ser mejor consigo mismo. Quiero gente que amé sentir el latido de su corazón, así como sentir su sangre fluir.
No importa cuan idiota crea que soy el mundo, porque pretendo seguir fiel a lo que creo, al Dios que dio sentido a mi vida, cuando nada más valía, cuando cada latido de mi corazón era un puñal abierto, cuando estaba perdida en una marea de oscuridad, fue mi luz, mi mejor arco iris y le debo todo lo que soy.
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