Un día como cualquier otro, escuche un sonido, no sabía de donde venía, pero decidí seguirlo. Y sin darme cuenta, poco a poco empece a escalar una montaña , de la cual todavía, no alcanzo a ver la cima.
Costaba tanto escalarla, pues no había en mi la más mínima experiencia, ni tenía la constancia de si llegaría a lograrlo. Pero ese sonido me llamaba ,y poco a poco, comenzaba a retumbar dentro de mi.
La desesperación empezó a recorrer mis venas, tenía que llegar, tenía que descubrir porque esa especie de ``voz´´ me llamaba, cada vez con más potencia.
Y si no era para mi? Si ese sonido debía escucharlo otro y yo estaba ahi por mera equivocación? Pero era como una especie de magia, y me impulsaba cuesta arriba
Tantas veces me desestabilice, tantas veces quise bajarme de esa montaña, pero hoy tengo la convicción de que es con la constancia que seremos vencedores.
Ese sonido, que se presento hace tres años atrás , es la música . La de antes, la de mucho antes, y la de ahora . Todas combinadas creaban una sensación de alivio, y comenzaban a llamarme.
Solemos entender la música como una solución matemática , siempre exacta. Pero por el otro podemos decir que es un lenguaje universal, y no es tan simple como parece. Tan compleja , es como una especie de aventura .
Amo escuchar una obra clásica y que los ojos se llenen de lagrimas. Ver a un tipo disfrutando de lo que hace, a traves de sus expresiones , y saber que detrás de eso, hay una gran imposición de trabajo. No creo llegar a ser como las estrellitas de ahora, ni me interesa tampoco . Solamente espero poder llevar mi guitarrita adonde quiera que este. La vida es una composición diaria, porque hasta en la voz del silencio podemos escuchar su dulce sonido.
Cuando me levanto, cuando transcurre el día y cuando duermo, todo es parte de una misma canción.
Siempre hay una canción que acompaña la voz del corazón, y comprende tus sensaciones internas. Es otra de las cuestiones por la que amo la música, va , aunque quien no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario